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La importancia de rezar en familia

La Trinidad ha escogido una criatura excelsa, ¡pero criatura como nosotros!, para que se encarnara en sus entrañas el Hijo de Dios, que viene al mundo para cumplir la Redención; con la respuesta de María llega, pues a todos nosotros la plenitud de los tiempos.
Acaecen, en ese puñado de años, los días más importantes de la historia humana.
Y toda esa riquísima historia comienza con la pequeña semilla que Dios echa en la tierra: a través de la vida de una mujer, primero niña, luego adolescente, finalmente mujer llena de madurez, que es siempre la obra maestra del Amor Misericordioso de Dios, para que la imitemos los demás, tú y yo. (…)
(Beato Álvaro del Portillo, Como sal y como luz, n. 70)
 
El Salvador quiso nacer de una mujer que asociada a la Redención, habría reparado la caída de Eva. Es voluntad de Dios que no separemos a esta Madre de este Hijo (…)
(Beato Álvaro del Portillo, ib, n. 68)
 

"Dulce Madre, no te alejes
 tu vista de mí no apartes
ven conmigo a todas partes
 y solo nunca me dejes.
 Ya que me proteges tanto
como verdadera Madre
haz que me bendiga el Padre,
el Hijo y el Espíritu Santo”

(Oración que rezó desde niño, Biografía de Álvaro del Portillo, Juan Medina B.)
 
“Eché una mirada rápida a mi vida, y me vinieron a la memoria y al corazón tantos beneficios del Señor; una familia cristiana, unos padres que me enseñaron a ser piadoso, una madre que me inculcó una devoción especial al Sagrado Corazón y al Espíritu Santo, y una particular veneración a la Santísima Virgen bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen, y…. ¡tantos otros bienes!” (Ib. Álvaro del Portillo, Homilía en su 75 cumpleaños)