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Cuatro momentos de oración en la Misa

Cuatro momentos de recogimiento y adoración que nos facilitan sacar mucho fruto de la asistencia al Santo Sacrificio de la Misa.
Son tan pocos y tan cortos los Silencios Sagrados en la celebración eucarística que debemos aprovecharlos al máximo.
 
1.Al comienzo de la Misa el sacerdote celebrante nos invita a que  “reconozcamos nuestros pecados”…
 
Desde la última vez que asistimos a Misa (el día anterior, la semana que acaba de concluir) seguramente hay muchos vacíos de amor a Dios y al prójimo, etc. Es el momento de  revisar este período en la presencia de Dios y pedir perdón. Así recibiremos con aprovechamiento todas las gracias que Dios nos da en cada Misa.
Quizá vemos pecados mortales y el Espíritu Santo nos mueve a acudir al Sacramento de la Confesión para estar en condiciones de recibir a Jesús Sacramentado en la comunión. O si los pecados y faltas son veniales (leves) con esté acto de contrición estaremos mejor dispuestos para comulgar.
 
2. Antes de rezar la "oración colecta" el celebrante dice "Oremos"...
 
Nos preparamos. para pedir con la fuerza que da la unidad, las peticiones que expresa esta oración. Sabemos que “cuando oramos juntos la oración tiene más fuerza” (S. Ignacio de Antioquia).
El celebrante “recolecta” la oración fervorosa de todos y la presenta al Señor.
Las oraciones de la Misa no son exclusivamente humanas, desde ahora nos ponemos a un nuevo nivel porque pedimos a Dios Padre unidos a su Hijo Jesucristo por el Espíritu Santo.
 
3. Después de la lectura del Evangelio...
 
 Tiene por finalidad que la semilla de la Palabra de Dios, leída y explicada por el ministro de la Iglesia, germine y de fruto en nuestra alma.
Es un momento de oración, es preciso que las aves de la distracción  no picoteen esa semilla  del cielo.
Un espacio para lograr la plena resonancia del Espíritu Santo en nuestros corazones. Al bajar el volumen de ruidos internos oiremos las cuerdas vibrantes de Dios. Lo que Dios me dice a mí.
 
4. Al final de la Misa, antes de la oración final, el celebrante dice "Oremos"...
 
La naturaleza de este silencio después de la Comunión, es para alabar a Dios en el corazón y orar con Él. (cfr. OGMR, 45).
Es un silencio de adoración, acción de gracias, desagravio y petición
Es un instante de gran valor para recogernos y entrar en ese silencio de oración personal.